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noviembre 04, 2012

Halloween sanitario.

, by Isiriel

El pasado miércoles 31 de octubre el Presidente de la Comunidad traía unas noticias para echarse literalmente a temblar. La ola privatizadora del PP no es algo ni mucho menos nuevo, sino que es un camino que lentamente se ha ido conformando de la mano de la ex-presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre. No obstante, las últimas medidas han sido un paso agigantado hacia el desmantelamiento de la sanidad pública y un jarro de agua fría para todos nosotros, pues nadie se esperaba algo de semejante calibre.

1. La distracción: Euro por receta

La noticia más comentada fue la imposición del euro por receta en Madrid, eclipsando otras medidas anunciadas incluso más drásticas.
Es triste, por no decir que dan ganas de llorar, que esta medida sea comunicada el mismo día que esto:






Me gustaría que algún señor de esos que nos gobierna me explique por qué mientras nos aumentan los impuestos, las tasas de matriculación, el precio de los medicamentos y un largo etcétera con la excusa de que estamos en crisis y todos debemos hacer esfuerzos, se cambia la ley para que el señor Andelson pueda tener sus casinos a gusto en España.

Pero dejando aparte la evidente paradoja en que vive inmersa la política del PPSOE, y aunque éste no fue el plato fuerte el día, me gustaría reflexionar un poco sobre la utilidad de esta medida.

1. Según las declaraciones del Presidente de la Comunidad, Ignacio González, esta nueva medida no tiene afán recaudatorio sino disuasorio, ya que con ella "sólo" se recaudarán 83 millones de euros. Exactamente, ¿a quién pretende disuadir de comprar medicamentos? ¿A los enfermos? Igual me equivoco pero creo yo que la gente no se pone enferma porque quiere. A las personas paranoicas e hiponcondríacas que compran y consumen medicamentos a malsalva les va a dar igual que el medicamento cueste un euro más o un euro menos, ya que estarán lo suficientemente preocupados para comprarlos igualmente. En cambio, es muy posible que la medida consiga disuadir de comprar medicamentos a aquellos que realmente lo necesitan, lo que será contraproducente en términos económicos, que parece ser que es el único idioma en el que entienden  estos señores, ya que enfermedades más avanzadas o trasmisibles sin tratar acaban generando más gasto sanitario.

2. Esta medida se une a las ya puestas en marcha como el copago sanitario que generó el aumento de los precios de los fármacos y el llamado "medicamentazo" con el que más de 400 fármacos dejaron de ser subvencionados por la seguridad social. Todo esto perjudica sobre todo a los jubilados, quienes además de ver reducida cada vez más su pensión, suelen ser personas polimedicadas de enfermedades crónicas y que no pueden o no deberían prescindir de estos fármacos. ¿A esos son a los que pretende disuadir, señor González?

3. Frente a los "sólo" 83 millones de euros que se recaudará con esta medida, se podrían alcanzar hasta los casi 3.000 millones de euros si se recuperase el impuesto de Sucesiones y Donaciones y el de Patrimonio. ¿Que falta dinero? No me lo creo.

4. La única medida realmente efectiva para disuadir a los que hay que disuadir es con la educación sanitaria tanto de médicos como de la población general. El resto de medidas, especialmente las de hacer cargar con más gastos a los pacientes, no son más que excusas que esconden otros intereses más oscuros.
Vía La información

Lecturas relacionadas: 

2. La puñalada: El desmantelamiento del Hospital Universitario La Princesa

Esta noticia fue eclipsada por la anterior durante los primeros momentos pero ahora mismo es la que más eco está haciendo. 

En contra de los que algunos puedan pensar, no es que nadie tenga nada en contra de los pacientes ancianos (de hecho, según qué especialidades la edad media de los ingresados puede ser de 60 años o más) sino que esta medida implica la desaparición del hospital tal y como se conoce ahora. 

Para empezar, no deja de ser curioso que vayan a transformar en un centro de especialización en el paciente anciano a un hospital que de base CARECE de especialidad de geriatría (según podéis comprobar vosotros mismos en la página del propio hospital) ¿Acaso metieron en una urna a todos los hospitales públicos y sacaron una papeleta al azar para ver quién era el "afortunado"?

El Hospital La Princesa ha sido un centro de referencia reconocido en numerosas especialidades. Analicemos ahora las consecuencias de esta medida:

1. Desaparición de numerosas especialidades como Cirugía Cardíaca, Torácica, Neurocirugía e incluso la Urgencia. ¿Qué pasará con todos el personal y el equipo de esos servicios? ¿Se les va a despedir o a reubicar? ¿Y con los residentes de esas especialidades? ¿Podrán terminar sus residencias? No hablemos ya de los laboratorios y la investigación...

2. ¿Qué pasará cuando alguno de los "pacientes ancianos" en los que estará tan especializado el centro, necesite una cirugía cardiaca urgente o de tórax? 

3. Como su nombre indica, la Princesa es un hospital universitario, concretamente donde acuden alumnos de la Universidad Autónoma de Madrid. ¿Qué pasará en este aspecto? ¿A dónde irán los estudiantes que tenían que rotar por esas especialidades? Supongo que se agolparán en los otros hospitales, como si no sobrásemos estudiantes ya de por sí en todos los hospitales universitarios de Madrid. 

4. A mí me gustaría saber cuánto va a costar y cuánto se va a tardar en hacer todos estos cambios. En serio, no creo que vaya a salir gratis hacer una chapuza de esta escala y que encima parece absolutamente improvisada dada la poca información que se tiene al respecto. ¿Que será de los pacientes?

Debido a todo esto, el pasado viernes los trabajadores de La Princesa se encerraron en señal de protesta. Además se ha creado un blog donde podéis seguir toda la información sobre el hospital y su futuro: Hospital La Princesa en peligro

En La Razón
En 20minutos

3. Ensañamiento: La reorganización de los hospitales universitarios de Madrid

De momento no he podido encontrar más información respecto a esto que la de J. M. Freire Campo, Diputado Portavoz de Sanidad del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid que apareció en Acta Sanitaria el 2 de noviembre y reproducido en varios sitios: 

Según explicó el inefable Director General de Hospitales de Madrid en la Junta Técnico Asistencial del Hospital de la Princesa, antes de tener que abandonar la reunión, se pretende la reconversión con fusión-concentración de servicios por grupos de hospitales, con la consecuente desaparición de servicios clínicos y de hospitales de agudos. Por supuesto no hay ningún papel ni ningún estudio. Ni siquiera en esta ocasión hay un powerpoint, y esto es más grave de lo que parece. Tomado de oído, se harían estos arreglos.
(a) Grupo H. Clínico-H. Gregorio Marañón-H. Princesa, esquema en el que desaparecería el Hospital U. de la Princesa tal como hoy existe para devenir en un hospital geriátrico. Se prevé que esta transformación tenga efecto a lo largo de 2013. 
(b).Grupo H. La Paz-H. Ramón y Cajal ¿Con fusión de ambos hospitales? Los detalles en algún powerpoint que todavía no está terminado; en este grupo el H. Carlos III sería un hospital de "media y larga estancia". Se prevé tenga efecto los últimos 8 meses de 2013. 
(c) Grupo H. 12 Octubre-H. Puerta de Hierro. Debe ser por estar cercanos y atender a poblaciones con gran similitud socioeconómica…

No sé qué significa esto a nivel práctico pero no auguro nada bueno. Si lo que pretenden es eliminar "duplicidades" en los servicios de los hospitales el lío que se va a armar no es nada desdeñable. Por supuesto, las consecuencias y las preguntas que me hago son las mismas que me hice arriba con la eliminación de ciertos servicios del hospital La Princesa, pero además me pregunto (desde un punto de vista quizás algo egoísta porque es lo que más me afecta) ¿qué va a ser de los estudiantes? Por ejemplo, el Hospital Puerta de Hierro está adscrito a la UAM mientras que el Doce de Octubre lo está a la UCM. Si se reestructuran los servicios entre ambos hospitales, ¿significa eso que los alumnos del Doce de Octubre tendrán que pasar al hospital de otra universidad para rotar por ciertas especialidades y viceversa? ¿O es que directamente no pasarán por esos servicios?

Quizás sea demasiado pronto para hacer asunciones de ningún tipo, pero ese pequeño párrafo de ahí arriba puede ser mucho más grave de lo que parece a priori, y quizás pueda causar la generalización del estado de alarma actual del Hospital La Princesa al resto de hospitales universitarios de Madrid.

4. El remate: La privatización de seis hospitales de Madrid y del 10% de los centros de salud.

Hasta la fecha existían tres hospitales de gestión completamente privada, los de Valdemoro, Torrejón y Móstoles, y estaba en camino un cuarto en Collado Villalba. Además, existían siete hospitales de gestión compartida con las empresas privadas que lo construyeron, que llevaban la gestión de todo lo no sanitario. No obstante, con la nueva medida todos esos hospitales, a excepción del H. Puerta de Hierro pasarán a ser enteramente de gestión privada. A saber: Infanta Leonor (Vallecas), Infanta Sofía (S. S. de los Reyes), Infanta Cristina (Parla), y los hospitales del Henares, del Sureste y del Tajo. Todo esto unido a la externalización del 10% de los centros de salud.

No hace falta ser muy avispado para imaginarse las futuras consecuencias de todo esto. En realidad, España no es el único ni el primer país en llevar a cabo esto, sino que Reino Unido va un paso por delante, como se explica en este artículo de Europa Press: La privatización de la sanidad en Reino Unido ha demostrado ser más costosa.  Es decir, que a no ser que los señores del Gobierno se crean que Spain is different, y por tanto la privatización de la sanidad va a reducir sus costes y a aumentar su calidad, podemos ver nuestro futuro ahí al lado, igual que en materia de recortes nos ocurre con Grecia. Vamos, que nada de esto va encaminado a mejorar la sanidad sino a que los cuatro gatos de siempre se lleven tajada.

Después de todo este repaso, no puedo más que reírme al ver lo que dijo Ignacio González tras dar a conocer todas a estas medidas:

"La sanidad seguirá siendo universal, gratuita y de máxima calidad"

¡JA!
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octubre 20, 2012

El despotismo médico y otras actitudes

, by Isiriel

Hoy he tenido mi primera rotación en el hospital adjunto de mi facultad. No voy a especificar ni el hospital ni el servicio porque no viene a cuento, pero quería compartir algunas reflexiones. No va sobre la docencia que se ejerce con los estudiantes (no residentes) de medicina, que aunque también es un tema importante, es paja de otro costal. De lo que quiero hablar es del funcionamiento de los médicos y los pacientes.

Desde que entras en la carrera de Medicina, una de las cosas que no paran de repetirte es el cambio de modelo de la relación médico-paciente. Se supone que frente a la relación paternalista que se seguía hace no tantos años (una especie de despotismo ilustrado, de todo para el paciente pero sin el paciente) a una relación autonomista en la que la jerarquía se horizontaliza y el médico puede y debe contar con el paciente para la toma de decisiones.

Esto, a mi parecer y aunque mi experiencia es aún poca, se queda un poco en la teoría, y al final es el paciente el que sale perdiendo.

Lo primero que hemos hecho hoy ha sido el pase de planta, o sea, visitar a los pacientes ingresados que están con el post-operatorio para ver su evolución. No exagero cuando digo que éramos lo menos quince o veinte personas. Ni siquiera cabíamos en las habitaciones de los pacientes. Alcancé a ver como uno de los pacientes se echaba hacia atrás asustado cuando una horda de galenos enfundados en batas lo rodearon y esperaban ansiosos a abalanzarse sobre él, como una manada de hienas. ¿De verdad hace falta el jefe de servicio, cinco adjuntos y otros cinco residentes para pasar la planta? Más los estudiantes, claro, que aunque ni siquiera pisásemos las habitaciones, estábamos allí haciendo bulto.

Así debieron ver esos pacientes a los médicos
Ya no es sólo que el pobre paciente se sienta examinado por extraterrestres, sino que los médicos duraban poco más de un minuto viendo al paciente. No sé cuál es el objetivo de verlos así, en un minuto poco van a averiguar, sobre todo teniendo en cuenta que muchos de los pacientes no podían hablar. Habría que doblar es esfuerzo por saber qué tal le va, ya sea hablando con la familia o las enfermeras, pero parece que post-operatorio es sinónimo de echar un vistazo a la herida quirúrgica y listo.

Lo segundo que hicimos fue una sesión clínica de horas. Los adjuntos y los residentes iban presentando casos, sobre todo oncológicos, para discutir qué hacer y cómo proceder. Hasta aquí perfecto, excepto una cosa que me chirrió. En otro hospital en el que estuve, las decisiones de los comités y sesiones se apuntaban para que después el médico responsable se lo comunicase al paciente, lo cual es lógico. Hoy me he encontrado con que después de discutir el caso, se hacía pasar al paciente al aula donde estábamos todos (unas veinte personas) y se le sentaba en una silla. El jefe de servicio se lanzaba a toquetear al paciente mientras nos hablaba al resto, de una manera brusca. Después se echaba de nuevo al paciente, y tras discutir la exploración, se hacía pasar a la familia y al paciente de nuevo para comunicarles la decisión. Así, a palo seco, decirle que tiene un tumor y que se le hará X tratamiento, que espere una hora en la consulta hasta que los médicos vayan y le pidan el preoperatorio.

Para empezar, ese no es lugar para comunicar nada al paciente. Uno de ellos al entrar dijo que se sentía importante por que le viese tanta gente. Por la manera en que lo dijo, a mí me pareció que fue más bien la forma políticamente correcta de expresar su malestar. No creo que a nadie le guste que le sienten en una silla y una cola de residentes y estudiantes se turnen para toquetearle, sin dar explicaciones. Menos aún, que pasen a la familia y en un sitio tan poco personal te digan que tienes un tumor. Lo siento, pero ahí no hay ni relación médico-paciente ni nada. Para colmo, les dices que además de la hora y media que llevan esperando, tendrán que esperar otra hora más frente a la puerta de la consulta.

Además, al ser pacientes oncológicos, algunos de ellos tenían muy mal pronóstico. ¿Cómo es posible que a un paciente de 46 años con 6 meses de pronóstico no te plantees explicarle las cosas claras (con tacto)? A los pacientes no se les comentaba cual era el mejor tratamiento, más bien se les decía qué era lo que iban a hacer, y ni siquiera les comentaban si el procedimiento estaba destinado a curar el cáncer o era simplemente paliativo porque el pronóstico era demasiado malo e inoperable. Francamente, me parece que lo de la autonomía se dice mucho de boca pero luego los pacientes están muy poco informados.

Tras salir de la sesión, me dirigí a las consultas. No había muchas ese día aparte de las que habían redirigido desde la sesión porque ésta ocupa casi toda la mañana. El caso es que había un señor al que le acaban de ver un pequeño carcinoma en un estadío temprano y le habían propuesto o radioterapia o cirugía, indicando ésta como preferente. El paciente aceptó de inmediato la cirugía y creía que lo hacía por voluntad propia, pero en un momento en que me quedé sola en la consulta, el paciente empezó a hablar con su hijo sobre lo harto que estaba de los médicos y de sus tratamientos. Que hacían lo que querían, que le mareaban a uno y que estaba cansado de ellos. Yo debía mimetizarme con la pared porque el paciente hablaba como si estuvieran solos, aunque el hijo me miraba con cara de disculpa. La verdad es que creo que el paciente tiene todo el derecho a pensar así.

Después de todo esto, me gustaría enlazar la reflexión final con el post de J. M. Mulet sobre los peligros de la pseudomedicina. Está demostrado que cada vez son más las personas que acuden a este tipo de tratamientos "alternativos" que la mayoría de las veces sus beneficios no están probados o solo son para ciertas cosas muy concretas. La pregunta que deberíamos hacernos es ¿por qué? Tal y como se puede leer en el post, por dinero no es, ya que muchas veces estos tratamientos cuestan mucho más que los de la medicina llamada convencional. En mi opinión, la mayor parte de la culpa de que la gente se pase a remedios alternativos abandonando o rechazando los tratamientos que están demostrados que son efectivos la tenemos los médicos (o futuros médicos) y no sólo porque haya profesionales que incluso lleguen a recetar homeoterapia.

Igual me equivoco, pero para mí el razonamiento es sencillo. Si la efectividad de casi todas estas terapias está basada en el efecto placebo, debe haber una confianza y fe ciega del enfermo no sólo al tratamiento sino a la persona que se lo ha prescrito. La confianza no es algo que llegue con un papel, es algo que hay que ganarse, y no es una habilidad que solo tengan los que practican estas terapias alternativas. Lo que pasa es que quizás ellos tienen más interés en ser humanitarios y cálidos con las personas pues sus ventas se basan en eso. Muchos médicos, en cambio, reafirmándose en la supuesta superioridad que le confieren sus estudios, desatienden la relación que deben entablar con el paciente, que debe ser un vínculo más personal y no meramente formal. ¿Qué pasa con esto? Pues que luego ocurren problemas, los tratamientos no van según lo esperado, aparecen complicaciones, etc, etc Si el médico se hubiese molestado en establecer una buena relación con el enfermo, en explicarle las cosas hasta que éste quedase satisfecho, si se esforzase en que el paciente entendiese lo que le está ocurriendo, lo que hará el tratamiento y lo que podrá ocurrir... si todo esto se hiciese bien, el día de mañana en el que haya una complicación, el paciente lo entenderá. Sobre todo, si hemos sido capaces de establecer una verdadera relación con el paciente, éste confiará en nosotros y podremos continuar hacia un tratamiento mejor.

No hay que subestimar el efecto placebo. Si los medicamentos se venden son porque han probado que tienen efectos mas allá del efecto placebo, sí, pero eso no quiere decir que una buena relación con el paciente y su confianza en el médico no hagan que un tratamiento funcione mejor y tenga menos problemas.

Quien piense que la buena atención al enfermo es secundario frente al tratamiento está muy equivocado, porque no podemos controlar lo que pasará en el futuro y siempre pueden surgir problemas, y al final, problema tras problema vamos medrando la confianza de nuestros pacientes en los profesionales sanitarios y empiezan desde quejándose de ellos en su propia consulta hasta tratarse un cáncer con ozono y pomadas.

Los médicos tienen que superar la arcaica idea de que ellos están por encima del paciente y romper esa barrera para ponerse al servicio del enfermo. Debemos procurar su bienestar no sólo físico sino también psíquico y social.

PD: Con esto no quiero decir que esa sea la única causa, ni mucho menos. El pensamiento mágico, la ignorancia, la falacia de que todo lo natural es mejor, etc hacen mucho, pero creo que de este aspecto se suele hablar poco y que es un factor importante para luchar contra las terapias alternativas no probadas.
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